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La lengua internacional moderna.
Es precisa una lengua internacional . . .
Existe ya.
Comparando el vocabulario de las lenguas nacionales, se observa que un gran número de vocablos son comunes a las lenguas nacionales europeas, sobre todo a las lenguas occidentales (inglés, francés, italiano, españ, portugués, alemán) que son felizmente las más extendidas por el mundo entero. Se calcula que el 38% de las palabras son las mismas en estas lenguas. Este nos da más de 10,000 palabras internacionales que bastan para formar un idioma inmediatamente comprensible por la mayor parte de los pueblos civilizados. Desgraciadamente, algunos de estos 10,000 vocablos, que provienen en su mayor parte del latín, no están siempre formados regularmente; por esto es por lo que los proyectos de lenguas internacionales, en la imposibilidad de incorporarles a un sistema suficientemente sencillo, deforman una gran parte o les desechan.
El problema de la lengua auxiliar acaba de tornar un nuevo aspecto desde que un erudito, el profesor Sr. de Wahl, de Reval (Estonia), ha logrado regularizar este vocabulario internacional. La solución que propone el Occidental, combina la regularidad con la naturalildad, tan ingeniosmente, que ha entusiasmado a numerosos interlingüístas y que sociedades de propaganda acaban de fundarse en casi todas partes para difundirla.
La base del Occidental.
El Occidental ne es una lengua artificial. No contiene ninguna palabra inventada. Su autor no ha hecho más que elegir los vocablos naturales. Los que ha admitido son siempre los hablados por el mayor número de hombres, sin atender a su nacionalidad. Si los diccionarios de Occidental llegaran a desaparecer, sería suficiente aplicar el principio del máximum de internacionalidad para rehacerles idénticamente.
El estudio del Occidental ne es tiempo perdido.
Cuando estudiáis el Esperanto, debéis aprender un conjunto de palabras fabricadas (eg. chiam, chiel) o deformadas (nacia, antau, etc.) pero cuando estudiáis el Occidental aprendéis el verdadero vocabulario internacional; aprendéis, pues, una, cosa real y útil que os servirá para algo aunque jamás debáis escribir en Occidental.
El enorme campo de acción del Occidental.
El Occidental ne es un simple proyecto teórico, sino que posee ya personas que le usan en un gran número de países. Su campo de acción es mucho más vasto que el del Esperanto, porque es entendido por toda persona un poco instruída, mientras que el Esperanto ne es entendido más que por sus adeptos. Podéis escribir en Occidental a personas residentes en cualquier país, aún a los que no han aprendido la lengua y que ignoran hasta el nombre: siempre se os entenderá sin error posible. La experiencia ha sido hecha muy frecuentemente.
Un texto de muestra en Occidental.
It es un erra creder que li multitá de sistemas ha impedit li solution del problema, in contrari, ti concurrentie ha ductet a un progressiv amelioration. Li resultat de ti evolution es li sistema Occidental, quel es un excellent combination de naturalitá e regularitá.
A la vista de un texto en Occidental, se halla uno agradablemente sorprendido porque todas las palabras conservan en él su aspecto natural y familiar y no están deformadas o desfiguradas como en Esperanto, aún para los Orientales. Edgar de Wahl no ha podido alcanzar este resultado sino después de 40 años de estudio del vocabulario europeo y de la gramática comprada.
La gramática del Occidental . . .
. . .es tan sencilla que cabe en una página. Algunas horas son suficientes para poseerla. El vocabulario puede ser aprendido en algunos días porque no está compuesto más que de palabras internacionales que todo hombre un poco instruído conoce ya. Se puede aprender al Occidental siguiendo las 5 lecciones del curso por correspondencia.
¿ Porqué el Esperanto ?
El Esperanto, creado en 1887 por el Dr. Zamenhof, era para su época una invención genial, pero hoy esta solución es insuficiente.
Hace 50 años, el problema de la lengua internacional comenzaba apenas a ser estudiado. Los centenares de proyectos sucesivos publicados después han permitido hallar la solución ideal, que no descuida ninguna condición de éxito.
En 1887, Sr. Zamenhof no ha podido obtener la regularidad más que dande a su lengua un aspecto arcáico y artificial que desagrada al público.
Rendimos homenaje al desinterés de los Esperantistas, pero no podemos apoyarles cuando se obstinan en imponer un sistema hoy sobre-pujado. Existe una masa de gentes absolutamente convencidas de la utilidad de una lengua internacional, pero que no pueden decidirse a emplear el Esperanto a causa de su aspecto de lengua artificial. A estas gentes, que son la gran mayoría, es a las que el Occidental se dirije.
Hace 40 años que los Esperantistas se obstinan en propagar una lengua que repugna a las personas algo instruídas. Con todo el dinero que sacrifican cada año, ha largo tiempo que el Occidental habría vencido definitivamente.
Queremos una lengua internacional, pero la queremos bella y conforme a nuestra civilización.
Edgar de Wahl. . .
El autor del Occidental, profesor en el Gimnasio de Reval, es uno de los primeros colaboraodores del Dr. Zamenhof y el más antiguo autor esperantista de los que viven todavía. Ha trabajado también en el perfeccionamiento del Idioma Neutral (1906), y del Ido (1907), Hasta 1922 no se ha decidido a publicar sus trabajos en una pequeña revista que ha llegado a ser más Cosmoglotta.
¿ Porqué el nombre de "Occidental"?
¡ Este nombre no significa que la lengua no está destinada más que a los países occidentales ! Su autor le ha adoptado sencillamente para recordar que la casi totalidad de los vocablos internacionales son suministrados por las lenguas del occidente (inglés, francés, italiano, español, portugués, etc. ). Pero otros sistemas conocidos podrían así mismo llamarse occidental porque sus raices provienen también en gran mayoría de las mismas lenguas.